A las barricadas...o algo
En realidad no se si he hablado antes de este tema. Son ya unos pocos años de blog, y por otro lado al final no dejamos de recurrir a los mismos temas, lugares comunes que diría algún gafapasta. lo cual, por cierto, pese a ser inevitable (o precisamente por serlo) jode bastante.
Porque en contra de la creencia popular hay muchas maneras de hablar de nada sin recurrir al clima, y nos pegamos media vida parloteando sobre las mismas ideas prestadas, mismos puntos de vista ajenos, misma filosofía de andar por casa y política ya no de salón, si no de cuarto de baño sin darle a nuestros cerebros la oportunidad de rumiarlos verdaderamente o incluso de parir algún concepto propio.
En fin, películas mías. Perdonad si me repito.
El caso es, que no hace mucho tiempo fui a la alameda con la excusa de un concierto pero realmente por ver a unos amiguetes. Los compis bien, el concierto ni fu ni fa. Una música de estas "perroflauta" que ni frío ni calor, no me gustaba ni me molestaba. El que fuera instrumental ayudaba a no generarme ninguna opinión, pues la ausencia de letra me ahorraba tener que escuchar las sartas de consignas revolucionarias (risas) que suelen ser típicas de todos estos grupos.
Pero claro, estábamos en la alameda, en algo organizado con el consentimiento del ayuntamiento por un colectivo de pseudo jipiprogres fumetas (sea cual sea la adscripción política a la que esto se refiera, que en realidad no la tengo muy clara). Ya sabéis, un montón de chavales con una estética altamente descuidada, de esas que implican invertir horas en parecer una especie de mendigo fashion, con una cuidadosa distribución de capas de ropa artificialmente envejecida (y que alguien sin mi total ausencia de sentido de la estética y la moda diría que fatalmente combinadas), peinados raros y múltiples abalorios, que tendrán su ratito de trabajo para salir a la calle (y sin embargo, seguro que muchos me tacharían al verme de pijo esa noche, por llevar un pantalón vaquero y un polo cuyo coste conjunto debe andar alrededor de los 30 euros y haber empleado, en general unos 5 minutos en vestirme "peinarme" y salir zumbando)
Pero bueno, es q yo soy un capitalista opresor, q carajo le voy a hacer.
Total, que allí estábamos, en territorio porreta, viendo el concierto como el que ve a yoko ono haciendo calceta cuando de repente me doy cuenta de q los muchachos no están tocando y una chiquilla perroaflautada sube al escenario armada con su cabreo y un folio y empieza a protestar: q si esto q si aquello, q si estado policial, patatin,patatan, no podrán con nosotros, blablabla, voy a hacer botellón donde me de la gana y hasta la hora que me de la gana...
¿Sabéis lo que decía antes de los lugares comunes? pues eso.
Llegado cierto momento del discursito, con el arrojo y la férrea convicción, completamente ausente de dudas, que dan la juventud o la estupidez (o ambas en coctel) la muchacha hace una pausa dramática en su recital metódico de protestas precocinadas (visto q la gente estaba mas pendiente del canuto que se estaba liando que de sus esfuerzos por salvar el mundo del fascismo imperante) toma aire y grita:
Y q la calle es nuestra, y no nos la van a quitar!!
Y se va, tan pancha.
Mas que pancha, satisfecha de si misma casi hasta el orgasmo, diría yo. Porque allí estaba ella defendiendo el mundo del fascismo a través de los dos pilares fundamentales de la libertad humana, a saber, alcohol y porros. La gente tiene que poder emborracharse en la puta calle hasta la hora que le de la gana, mearle el portal a quien le salga de...de la vejiga, gritar a las 4 de la mañana si le parece oportuno y por supuesto fumarse todos los porros que crean necesarios en cualquier momento y lugar (aunque seguro que si se le sienta un tío repeinado con traje y puro al lado en el autobús el humo les molestara infinitamente y le formara un pollo de estos de doble tirabuzón y carpado hacia atrás)
Sinceramente creo que hay un par de cosillas mas importantes que el botellón y los porros, pero sera cosa de mi "neocon" interior.
El rollo este, además de para poder decir que he escrito algo en el blog, es mas que nada para expresar aquí otra de esas ideas ajenas que todo el mundo recita de memorieta para quedar estupendamente (tampoco yo, evidentemente, estoy a salvo de ello, ni lo pretendo, ni intento aparentarlo): mis derechos terminan donde empiezan los de los demás.
La niña de las consignas tendría que hacer una profunda reflexión y explicarme porque su derecho a estar armando jaleo debajo de mi ventana es mas importante que mi derecho a dormir por la noche. Porque la niña de las consignas, si lo que quiere es beber, al menos podría tener cierto sentido común y protestar para que bajen los precios en los bares, porque de lo contrario condenan a la juventud, que esta pelada de dinero, a tener que comprar alcohol en el supermercado y pillarse la borrachera ambulante de turno y bla,bla,bla.
También, aunque esto es tal vez pedirle peras al olmo, la niña de las consignas podría preguntarse a si misma porque necesita emborracharse un mínimo de dos días en semanas, y si no es (o le es) posible divertirse, charlar y conocer gente estando sobrio cada puto jueves, viernes y sábado.
Pero claro, como la calle es suya pues ella hace lo que le sale del coño (¿se dice así?)
Cosas mías, cosas mías.
Dentro de unos años, si no me ha matado bien una subida de bilis o bien algún individuo tras haberse visto expuesto a esas contestaciones mías tan agradables, o si sigo con el blog (lo cual y dada la constante inconstancia de mi naturaleza, es mucho mas que difícil) podre escribir un post parecido a este.
En el, algún colega habrá tenido un altercado con unos piltrafas que le rayaran el coche, o le insultaran o le tiraran huevos o yo que se. El agresor/agresores se escudará en que el objeto de su furia socializadora es precisamente un capitalista, o puede que simplemente baste con ser de clase media. Ellos, por otro lado serán los parias de la tierra a los que "una sociedad que evidentemente no funciona y es injusta y cruel y está mal repartida" no les dio ninguna oportunidad, y ahora se ven abocados a okupar, asaltar, y protestar para que les den dinero por no hacer nada ya que unos pocos se lo quedan todo.
Donde "todo" incluye, además de la hipoteca,las facturas, el seguro y otros gastos, las ganas (por los cojones) de trabajar 8 horas diarias , no vayamos a equivocarnos. Porque dentro de unos años, cuando no tengan nada mas que un cerebro castigado, un hígado en alerta naranja y unas consignas caducas, los chavales que estaban con su cuidadosamente descuidada estética y sus porritos y sus protestas tendrán a alguien para odiar porque tuvo todas las posibilidades que a ellos les negó la sociedad.
Y no se odiaran ellos mismos por no haberse puesto a estudiar cuando tenían 20 años, encerrados sin salir en lugar de irse a un parque, a beber unas litros, fumar y hacer malabares. De eso no se acordaran, porque si lo hicieran tendrían que buscar el puente mas cercano y tirarse de el, como máximos responsables de su ruinosa existencia.
Con todo, tendrán suerte, y algún gobierno especialmente concienciado en temas de política social, subirá los impuestos para pagarles un subsidio. Es lo que merecerá la gente q se haya pegado un chorro de años estudiando y otros tantos currando las 6, 7 u 8 horas que le correspondan.
Bueno, pues esto ha quedado un poquito carca-derechoide hasta para mis estándares, sin que sea por ello menos cierto o bueno, o malo. Será este tiempo lluvioso, que saca lo mejor de mi.
Reflexionad, haced penitencia antes de que el colisionador de hadrones cause el fin del mundo (alguien debería matar a mucha gente a golpes e la cabeza con libracos de física) y sed buenos, que yo no puedo
